La Coctelera

ciberia

30 Junio 2008

La jauría humana.

No hace falta ser futbolero para que te diviertas viendo un partido de la Eurocopa. Tampoco hace falta ser patriota para alegrarte infinitamente por la victoria de España, al fin y al cabo son tus congéneres. No es necesario ser español para sumarte a la alegría colectiva y salir a las calles a celebrarlo. Pero hace falta ser un salvaje descerebrado para arruinar la celebración multitudinaria o al menos enturbiarla haciendo uso de la violencia como si fuera un modo más de divertimento. En la Glorieta de Bilbao había ayer cientos de personas, con sus banderas de España y sus vítores, chapoteando en la fuente como si fuera una bañera comunitaria, algunos bailaban, otros como yo se acercaban sólo a mirar, sin involucrarse mucho, las familias se mantenían en un segundo plano y pequeños grupos de jóvenes se divertían cortando el tráfico de los vehículos que circulaban y coreando al unísono estrofas de homenaje al gran equipo.

Al principio la muchachada alocada simplemente balanceaba los coches, o se subía en el capó de manera temeraria aunque aparantemente inofensiva, o todo lo inofensivo que pueda resultar algo así. Pero rápidamente el bulto amorfo e incontenido de la violencia comenzó a extenderse, parecía que podías sentirlo colándose entre la multitud, en sentido envolvente, como una serpiente que va avanzando en zigzag y entonces en manadas cada vez mayores y demenciadas comenzaron a sacudir con fuerza a los coches, emitiendo sonidos guturales que ya nada tenían que ver con las sanas ovaciones iniciales. Se quitaban las empapadas camisetas y sacudían a bocajarro en las lunas, el capó, las puertas o donde atinasen en su alucinamiento litúrgico. El asfalto estaba mojado y refrescaba los pies en medio del axfisiante calor del centro de la urbe, ya pasada la medianoche. El calor perturbador y pegajoso del aglutinamiento.

Sentí miedo, un temor controlado y subliminal, a medio camino entre la sonrisa estúpida y la carcajada nerviosa, pero podía notar la mecha encendida del salvajismo, veía con claridad la delgada línea que separa la celebración desenfrenada de la violencia gratuita, animal e injustificada y sentía cierto estremecimiento en mis estructuras internas. Imaginé cómo me sentiría si fuera dentro de uno de esos coches y de pronto me viera rodeado de un grupo de tarados sudorosos enfervorecidos sacudiendo o pegándole patadas a mi auto sin motivo aparente. ¿Qué coño tiene que ver eso con el sano triunfo de nuestro equipo?

En esos momentos no puedo evitar sentirme ajena y asqueada a esa masa ignorante y asilvestrada que merecerían estar atados de pies y manos con cinta aislante en la boca. Así, los demás podríamos celebrar a nuestras anchas la victoria sin que ningún niñato perturbado nos jodiera la fiesta. Y hoy me ha molestado leer en la prensa, junto a las crónicas del triunfo, las noticias de las hordas aberradas. Producto español.

En fin, yo soy después de esta Eurocopa un poco más futbolera -el amor mueve montañas-, y también más entusiasta con el deporte y con nuestra selección. El orgullo patrio se quedó en la calle flotando en un charco en el suelo, cerca de la fuente. Esta mañana ya se había evaporado en forma de polución.

servido por Ciberia 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anto

Anto dijo

Hola Ciberia, pasaba de visita por la coctelera y
me cole en tu espacio, en realidad no sé
ni que decirte a esto fenómeno
del futbol , bueno fenómeno
que es por el dinero que
mueve, increíble la verdad
el cambio de las personas con él,
y en realidad creo que sirve para soltar los
cojones de mas de uno y mientras tanto nadie
se reune para decir nada de las continuas
subidas de las hipotecas de como los
pobres pagamos impuestos de un país de
primera en un país de chapuza, donde
gobierna unos políticos socialistas que
no lo son, solos nos engañan, mientras
nos distraen con el circo de la tele y
del futbol este de los ...para mi el
futb es una mierda y su competición
también, estando las cosas como
estan, es deprimente, un saludo. chao

30 Junio 2008 | 11:27 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Ciberia:))
Describes a la perfección lo que sentía ayer cuando la policía tuvo que "escoltarnos", metiéndonos en la rotonda en sentido contrario, para que pudiéramos salir en el autobús de una de las ciudades dormitorio del sur hacia otra. El conductor en la parada dijo que si no veía a la policía, no nos movíamos. Alrededor de la fuente, que habían vaciado a primeros de mes (luego he ido entendiendo el porqué: se vé que es lugar de encuentro y celebración incontrolada en casos así) no sé cuànta gente podría haber... pero se diría que estaban esperando que llegase la Selección, vamos...
Nada más pasar la rotonda, escoltado por la policía que evitaba que nos lleváramos por delante a algún "torero" con bandera, volvimos a nuestro carril... para recoger a los pasajeros del bus que había salido apenas cinco minutos antes (y que no cogí porque no me apeteció correr). Los "aficionados" le habían roto dos lunas, con el consiguiente peligro para los viajeros, y habían descolgado de su sitio uno de los retrovisores. No sé, igual les molestó que los pasajeros no llevasen todos banderitas, ó que no fueran evidentemente borrachos... Dos de las chicas que subieron lo hicieron muy asustadas: no solo por el atentado al bus, sino porque vieron cómo esos simpáticos hinchas intentaban volcar uno de los coches atrapados en la rotonda, donde iban dos niños en el asiento trasero.
No sé. Si fuese en Euskadi, le llamarían "lucha callejera" y alegarían "razones políticas". Siempre he dicho que no: que allí, en Barna cuando desalojan pacificos okupas y en la calle resulta que se montan barricadas y aquí, que han sido muchos años de ver cabinas destrozadas y marquesinas sin cristales los domingos por la mañana... son los mismos. Los mismos sinvergüenzas que rompen por romper, que por separado son más ó menos conllevables... y que en manada pueden empezar una guerra... y echarle la culpa a otro. Que al final estos "heroes" de trinchera son siempre los mismos cobardes.

Al menos, los futbolitas españoles, por fin, ganaron algo. Que iba siendo hora...;)

Un beso grande:))

1 Julio 2008 | 12:05 AM

Fernando

Fernando dijo

Quiza habria que aprender del propio seleccionador.Con su corto verbo,creo que ha explicado lo que es el campeonato.Mucho corazon y mucha cabeza.
La paciencia y el disfrute sonrriente.
Me gusta el futbol desde crio,es un deporte y celebrar un triunfo es algo divertido.El resto lo convierte en la especie de guerra que lo quieren hacer parecer.
Buen dia Ciberia

1 Julio 2008 | 10:34 AM

solounpoco

solounpoco dijo

Estamos de acuerdo. No puede ser que un país se paralice por algo así y menos que se vuelva salvaje. Lo de zangarrear los coches se ha vuelto ya algo tradicional, gane España, el Madrid o el Barcelona, y en todas las ciudades. Eso hasta que un día se baje alguien del coche con una escopeta en la mano y monte la de Puerto Urraco.

Saludos

1 Julio 2008 | 02:24 PM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Es descorazonador, o cuando menos triste, pero el adocenamiento, la deshinibición de la alegría compartida, el júbilo masivo, casi siempre acaba estallando, será que la violencia se enquista, que la educación y o el miedo a la represalia individualmente se suele controlar, pero en cuanto puede camuflarse en la masa, como en los rebaños de la sabana, otorga impunidad, vuelve a estallar, desafortunadamente no es un fenómeno patrio, es generalizado, sin ir mas lejos en nuestros vecinos franceses, aparentemente más finos, dejó dos muertos la última vez, y eso que quedaron segundos, he sido testigo aterrado de como las hordas de hoolligans asolaban una urbanización cuando ganó el Chelsey (no se si se escribe así). Y no pretendo consolar de ningún modo, mal de muchos consuelo de tontos, más bien al contrario reflexionar sobre otra de las enfermedades del hombre-masa.
Es lamentable que la alegría sana no se pueda expresar con tranquilidad, yo vivo en Atocha, no quiero entrar en detalles, pero no habría bajado a la calle ni por casualidad, lo veía desde el balcón y me parecía imposible, con lo que me cuesta que me emocione la bandera, cosas de mi generación, solo me faltan estas cosas para no acabar de arrancar, en fin, vi el final del partido, me contagié de la emoción, sobre el valor de ser español, para al cabo de un rato estar casi a punto de arrepentirme. País que diría Forges.

3 Julio 2008 | 04:06 AM

Quim Vera

Quim Vera dijo

Genial Ciberia, como siempre.

Me hubiera gustado escribir algo parecido porque estoy totalmente deacuerdo con lo que dices. Y no te has dejado nada, hija, ni más ni menos.

Yo me perdí, fíjate que tontería, la segunda parte y la celebración. Está claro que lo hice, no por amor, ojalá, si no por sexo. y oye, tampoco me dolió mucho perdérmelo.

Un beso, Madrileñaincontroladaenlaglorietadebilbaounanochequeeraparaprepararseparaellunes, ¡vividora!

Muuuuuuá!

4 Julio 2008 | 12:09 PM

carlos

carlos dijo

Hola Ciberia, he llegado a tu casa a través de loluloulabiche.
Y hacer un comentario sobre en lo que se convirtio Madrid, después de ganar la selección, se acercaría a aquellas patrullas alemanas tan magnificas que rompían lunas judías en el siglo pasado.
Al amanecer, mi calle estaba llena de espejos rotos de coches, de cubos de basura destrozados, de toneladas de basura por ventanas, puertas, etc.
No me gusta el futbol, pero si la civilización y esto más bien parecia una desbandada de buitres carroñeros. En vez de parecer una celebración era el desahogo, tras la frustracción.
Eso mismo, o algo muy semjante ocurre todos los viernes, sábdos y domingos, a la salida de la discoteca Kapital, casi con la misma intensidad.
Para seguir pensando que aún queda un resquicio de cordialidad, cierro los ojos y pienso que el lugar por donde corría de pequeño, sigue conservando una gran humanidad, y escucho el sonido del agua de las fuentes.
Y respiro.
Un saludo

4 Julio 2008 | 07:59 PM

pasalo

pasalo dijo

Y yo que me esperaba algo parecido cuando Nadal ganó Winbledon...

9 Julio 2008 | 01:24 PM

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