Robinson Crusoe tomaba el sol a la orilla del mar, como cada día desde hace 36 años. ¡Viernes, viernes! -llamó a gritos al salvaje que le acompañaba en su retiro, pagado por el Inserso- ¿Qué es eso que atisbo en la lejanía? ¿Ese puntito del horizonte que parece acercarse más y más? Uhm, juraría que son cinco esculturales hembras, mi amo. Lo veo en los contornos -apuntó el salvaje sonriendo con cara de celebración.
¿Hembras? -rugió el naúfrago. Tendremos que avisar a tus familiares para que las reciban como se merecen.
Pero mi amo, mis parientes son caníbales -el salvaje miró con extrañeza al hombre del que estaba enamorado-. Pues por eso, mi asilvestrado amigo. Para que se las coman.
Entretanto, las mujeres charlaban animadamente sobre sus vacaciones paradisíacas y sobre los autóctonos del lugar que las esperarían, sin duda, con los brazos abiertos.
(Continuará).

jejejejeje bonita satira sobre el crusoe y su adiestrado amigo en las noches de frio.
Ya se ve que avistas islas...
Buen Domingo¡¡
No, si ya sabia yo que entre Crusoe y Viernes había algo más una bonita amistad...
Construyeron una choza con bambú y hojas de palmera, con un sistema grandes calabazas huecas en el techo que recogía el agua de lluvia... Allí, alternativamente, se duchaban con el agua tivia calentada por los rayos del sol...
Un día, con la premura de salir con la balsa, a un islote cercano a recolectar una hierbas medicinales que habia descubierto; Crusoe no esperó a que su sirviente saliese de la ducha y entró con él. Le conmovió su cuerpo musculado de ébano brillando miles de gotitas de agua en la penumbra de las hojas de palmera... El trozo de jabón hecho de grasa de pescado y pasta de coco, se le escurrió de las manos... y Crusoe sintíó toda la humanidad de Viernes donde la espalda perdió su noble nombre...
Desde entonces, cada vez que avistaban un barco con hembras, Crusoe pedía a Viernes que avisase a sus parientes... No queria que nadie perturbase, su marabilloso descubrimiento del amor...
(es broma) BESOS
Lo que no sabía Viernes, cómo lo iba a saber, es que las susodichas eran de la tribu de las "chochoni", y ya se sabe que en la tribu de marras las mujeres se comen a los hombres, así que Roby, que sí estaba al tanto, cuando vió el percal no tuvo otra que escarbar en su fondo de armario y sacar dos modelitos estupendos de Amaya Urzuaga, hacerse un recogido italiano, un afeitado de urgencia, y junto con su subvencionado colega de infortunio, ponerse como una puerta, y cantar aflautando la voz eso de chochoni wo o o chochoni wo o o.
http://www.imeem.com/people/h8j7ct9/music/V-QqfG1u/alaska_y_los_p...
tú es que no piensas volver? joder, joder :D