Una amiga sufre por amor y yo la consuelo, con las mismas palabras gastadas que la he consolado antes, palabras manidas, contraídas y polvorientas. Las mismas con las que ella me consoló a mí hace tiempo, cuando habitaba en el abismo, las mismas con las que la mitad del mundo consuela a la otra mitad mientras los ven caer por un precipicio. Las cuerdas se rompen casi siempre y al tocar fondo suena un sonido tenebroso, como de oquedad sin eco. Trepar por paredes lisas es sólo accesible para los que llevan pies de gato, pero ¿quién coño anda por el mundo con unos pies de gato puestos? Tampoco nadie anda con una armadura como en el medioevo y además, los que lo hacen, los caballeros andantes, a veces mueren axfisiados dentro de ella, ahogados por el calor y el horror metálico que les rodea.
Yo escogí andar con las manos atadas en la espalda y de puntillas, y también escogí tener siempre una madriguera donde guarecerme, con la puerta hecha de flecos de color naranja, demasiado largos probablemente. Cerrada y abierta al mismo tiempo para que todo sea más fácil. En la madriguera hay un espejo que me devuelve un reflejo que no reconozco, a pesar de que la luz está encendida. Entonces salgo hacia afuera lentamente, dejando que la puerta se quede pegada a mi piel y se deslice por ella, dejándome entrever poco a poco, como si fuera una presencia fantasmagórica. Claro que no hay nadie a quien asustar por aquí cerca. El reflejo se queda ahí, dentro del espejo y yo me siento a escribir un rato. El sonido de las teclas actúa de diapasón, que afina mis emociones.
Y suena la música.

Buen post el que he leido , feliciades por el blog
http://www.lacoctelera.com/jecevi
Y la musica suena y volvera a sonar
Porque es en el balanceo donde la funambulista se mueve y vive
y digo vive de vivir.No de vegetar.
Buen dia "Hechicera del rio"
(Es muy florido lo de Hechicera del rio,pero lo saque de una preciosa novela de aventuras,en la que una mujer es capitana de un barco del misisipi....)
El mal de amor mal consuelo tiene, las palabras pueden amainarlo, pero enjugarlo no pueden, porque no es el oído el que adolece, ni el entendimiento, que el amor de eso no entiende, ¿cómo aplacar la sed inmensa como un río? esa sed que ahoga. Una hiedra de ternura se desliza por entre tus palabras desde tu mirada, una hiedra de flecos naranjas, posiblemente, como el sol cada día, demasiado largo.
Soñaré con esa puerta entreabierta que te dibuja, posiblemente.
Besos
Me gustó el post, siempre con las letras correctamente expuestas al sol.
Las palabras pueden ser las mismas pero el sentido distinto. En la madriguera encuentras respuestas.
Un abrazo
Siempre es agradable saber que la persona que te dice esas mismas palabras algún dia las necesitó como agua de mayo... ese rio