Las Casualidades se dan empujoncitos unas a otras como intentando ganar protagonismo ante Las Intenciones, que han perdido el norte. Luego Las Intenciones no siguen el orden preestablecido, se guían por Las Ganas que siempre hacen lo que quieren. Las Ganas van de listas y luego resulta que son unas tontainas. A la planta que tengo al lado de pronto se le caen hojas, y parecen lágrimas resbalando por una mejilla: comienzan a caer con suavidad e incluso cadencia y de pronto se deslizan rápidamente y se forma un charquito de hojas en el suelo junto a mi mesa. Me conmueve profundamente y me pregunto ¿por qué motivo llorará una planta de interior?
A mí me cuesta llorar aunque sienta una gran congoja, lloro más fácilmente por nimiedades que por hechos de mi vida en los que Las Ganas hayan metido la pata. Cuando eso pasa lloro por dentro, como si me estuviera tragando sin masticar las hojas que se le caen a la planta. Y el corazón se vuelve de color verde fosforito y me paso el día bebiendo agua de una botella transparente, que es como me gustan las miradas generalmente. ¿Los depósitos de lágrimas también se vaciarán? Preguntaré al señor google.
No tengo ningunas ganas de ir a inglés, pero sí tengo ganas de la sensación que voy a tener cuando la clase haya acabado y salga. En otros momentos de mi vida es justo al revés: tengo muchas ganas del momento en cuestión, pero después de vivirlo la sensación me fastidia. Y me viene a la mente una frase de un libro de Punset un poco hortera pero certera: "La felicidad se suele encontrar en la sala de espera de la felicidad". Lo que quiere decir que lo mejor no es el fin anhelado, sino el camino que recorres hasta que lo consigues.
Bueno, a veces no es tan tremebundo todo y la susodicha te pilla por sorpresa. A mí me suele pasar casi siempre mirando por una ventanilla en movimiento o también cuando no llevo ropa. Procuro propiciar ambas situaciones para poder decir que soy razonablemente feliz, que lo soy.

Ser feliz no significa que todo sea perfecto...
Buena tarde Ciberia
En mi caso Las Ganas siempre ganan a Las Intenciones. Intenciones siempre tengo muchas, de hecho, comienzo infinidad de proyectos que Las Ganas -o su ausencia, mejor dicho- hacen que abandone.
Pero sí, yo también soy razonablemente feliz. O irracionalmente feliz, pues no creo que la felicidad y el raciocinio se lleven demasiado bien. O sí, who knows ;)
Besote!
Chipi ya te extrañaba! Mucho! ¿Cómo estás? Yo en una etapa torbellinesca, por fin, después de tanta calma chicha. ¡Viva la pimavera! Muchos besos.
Mega-resumen:
Yo atravieso una etapa de calma que me va a llevar a otra de agitación en el plazo de unos meses. Intento preparar oposiciones y educar a mi cachorrita Pupa a mear y cagar en papel de periódico. Pero no hay manera, ni con lo primero ni con lo segundo. Mi cuerpo se niega a cosas tan sencillas como sentarse en una silla o concentrarse, y Pupa se divierte meándose hasta en el último rincón de la casa. No hay tutía. Mientras tanto, mi hombre se mosquea conmigo porque no estudio, y con Pupa porque no controla los esfínteres. Pero nos quiere a las dos, que me lo ha dicho un pajarito :)
En cuanto a ti, cierra los ojos y déjate atorbellinar tranquila y plácidamente. Y disfruta todo lo que puedas y más. Y folla. Folla mucho, que es bueno para la piel :D
Nos leemos. Otro besote!
Buen dia...
Cuando pase por una pasteleria comprate un huevito de pascua¡Tiene una sorpresa dentro...¿Que sera?
Ademas el chocolate esta siempre bueno...
Ah¡ me alegro de que te soltara la mafia¡
;o) estas mejor libre..
Chipi, en eso estoy. En lo de follar mucho, digo. :-)))
besitos para ti y a Pupa. Y paciencia, amiga, y por supuesto, estuuuudia. Muaaa
Fer, sí, todo tiene un principio y un fin y mi etapa sopranil ha terminado en un momento fantástico, en el que no reparé: el primer día de la primavera. Ya sabes que a mí el chocolate y en general los placeres mundanos me pirran, soy hedonista...
Hola Ciberia:))
Como escribió Kavafis, otro hedonista (se supone, que no tuvimos el gusto de conocerlo en persona y a veces las crónicas mienten), lo importante no es la llegada a Itaca, sino el viaje necesario para llegar hasta allí...
Y, si: en ocasiones los depósitos de lágrimas se secan. Y a veces cuesta tiempo volver a llenarlos hasta rebosar, que es cuando sentimos esa necesidad de llorar aunque no tengamos motivos para hacerlo...
Para las plantas, mejor agua en un platito, y que se sirvan a placer.
Feliz comienzo de primavera. Un beso:))