"Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un MAR DE FUEGUITOS. El mundo es eso -reveló-. Un montón de gentes, un mar de fuegitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fueguitos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera el viento, y gente de fuego loco, que llenan el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."
-El libro de los abrazos. Eduardo Galeano
Yo conozco a uno de esos fuegos intensos, tiene los ojos de color verde, ojos transparentes y felinos, preciosos. Y es un fueguito que arde tanto que es imposible no sentirse atraido por su resplandor por su calorcito. Es un fuego pícaro y mordaz, ingenioso y libre, un fuego leal y detallista, inteligente, divertido y además muy lindo por dentro y por fuera. E incombustible, siempre está ardiendo intensamente y cuando le da la gana suelta chispas a los lados. Por detrás nunca, siempre de frente. Se llama Alicia ¿no es un precioso nombre para un fuego?
Cuando pienso en ella siempre sonrío. Y algunas veces suelto carcajadas porque la recuerdo en alguna de sus actuaciones memorables, única e imparable dejando al personal abrumado porque lo que pasa cuando te das cuenta de que una persona brilla de manera más intensa es que te quedas así, abrumado. La suerte y la vida han hecho que este fuego loco esté ocupando un lugar en mi vida muy cercano ahora. E importante.
La conocí cuando yo apenas tenía veinte años, era la mejor amiga de la que pronto se convirtió en mi amiga más querida, Elena. Al poco tiempo se distanciaron por un problema de flujo de emociones. Elena siempre me hablaba de ella con tristeza y afecto, creo que su amistad quedó simplemente congelada, hasta que el hielo del desagravio comenzó a derretirse, no olvidemos que hablamos de fuegos. Algunos años más tarde se reconciliaron. Yo nunca estuve entre medias, porque en ese momento mi amiga era Elena y mi lugar a su lado. Sin embargo reconozco que Alicia o el fuego impetuoso me inquietaban, lo que siempre me sucede con las personas a las que después más quiero. La miraba con cierto temor mezclado con admiración, porque me impresionaba su manera de ser tan impetuosa, la clase que tenía en casi cualquier situación, sus dotes de actriz, su personalidad inclasificable. Creo que realmente me deslumbraba y eso me producía cierto temor, no quería que me alcanzase ninguna chispa. Y así pasó el tiempo, sólo coincidíamos en la noche y en la noche es donde ella con más desparpajo arde y yo entonces, prefería retirarme.
Un día, hace más de dos años, fui a la fiesta de unos amigos en un pueblo muy pequeño llamado Matute. Había un concierto en la plaza primero, después una fiesta en una antigua escuela y más tarde, cuando ya el sol estuviera más que situado en el cielo, el entorno fascinante invitaba a no dormir para no desaprovecharlo. Alicia estaba allí también, y todavía no sé muy bien cómo empezamos a hablar. Supongo que utilizamos el nexo que nos unía que era Elena, pero también hablamos de nosotras, de por qué en todos esos años coincidiendo en tantas farras nunca habíamos pasado de saludarnos. Fue una charla larga y sincera y aunque en ese momento no me di cuenta, fue un nacimiento también, el de nuestra amistad. Al día siguiente –dia y noche fue más bien una sola cosa- fuimos con los vecinos de casa en casa a merendar –tradición típica-. Dios, me reí tanto que todavía recuerdo con nitidez frases suyas memorables. A partir de ahí comenzamos a acercarnos poco a poco pero sin tregua, yo dejé mi resquemor a un lado y cuanto más la conocía, más me gustaba cómo es. Cuánto me alegro de aquel encuentro, a veces las cosas buenas se hacen esperar y las amistades se fraguan en la distancia y en las ganas d descubrirse.
Este año hemos celebrado juntas su cuarenta cumpleaños y, como no podia ser de otro modo dada nuestra naturaleza noctámbula, nos hemos corrido una juerga de órdago. Nos despedimos ayer por la noche, ella tenía que regresar al terruño porque trabajaba hoy. Al despertarme esta mañana, además de la sombra de la resaca, en mi cabeza estaba ella, su resplandor. He sonreído, claro.

Me alegro de saber de ti...
que bien leer que alguien va de fiesta,llevo un mes que no es ni para contar a un enemigo.
Buena noche Ciberia¡¡
Yo no he sentido resplandores de ningún tipo esta mañana, sólo el peso enorme de unos cuantos gintonics con limón exprimido... ¡Argggg!
¡Qué lujo tener amigas así! Cuídalas y que te cuiden :)
Un beso, guapérrima.
Me alegro de que tengas una amistad así, ya sabes, hay que guardarlas como si fuera un tesoro que no es oro todo lo que reluce. Y muy bien por la fiesta:-)
Besos
Hay algunos ojos que son las ventanas del alma, esa cosa inasible que no se bien donde está, hay sin embargo algunos ojos que la dejan vislumbrar, si además se llama Alicia todavía está más cerca de la magia, con ese nombre podrás ir y venir al país de las maravillas, ¿o será poca maravilla poder contar lo que cuentas?, el fuego, en mi tierra, es vida, y vida transmiten tus palabras, vida preciosa. Salud y aventuras
Un dia un amante me leyó ese fragmento, ni¡unca olvidé su fuego...
Muchos besos.
Chipi guapa, siempre bienvenida. La verdad es que sí, tengo muy buenos amigos y me siento afortunada por ello. Yo sólo bebo cerveza, ya sabes, en Madriz beber copas es un peligro. Besitos chipitilla.
Giverny sí, procuro cuidar a la gente a la que quiero. :-)
Lou, claro que es una maravilla, es genial saber que con lo grande que es el mundo he dado con personas afines a mí, en cuerpo, alma y nocturnidad. Mil besos.
yocreoquesí, yo lo leí hace años, en un libro de Galiano llamado "El libro de los abrazos". Se me quedó grabado. :-)
Hola guapa:
Que curiosa es la vida. Justo acabo de conocer un fueguito como el que tu describes, entro en tu blog y me encuentro la definición perfecta para ese fuego, que en vez de llamarse Alicia se llama Azul.
Un besote norteño.
Demian
Acaso podría empezar mejor un post que citando a Galeano?? y después escribiéndolo tú? Acaso podré pasar por aquí un día y no decir que me gusta mucho como escribes?
Qué Grande, sí, señora.
Un Abrazo.
Damian, tú también eres un fuego intenso, doy fé.
Ranita, siempre bienvenida, gracias me ruborizas :-) Voy a visitarte en breves. Un abrazo.