Pues ya estamos en enero. Dicho así suena como el "ya hemos comido", que las personas mayores, por alguna extraña razón -imagino que porque conocieron la carencia de alimentos- sentencian cuando terminan como si nadie se hubiera dado cuenta de que han rebañado el plato. Pero es cierto, estamos en enero, que suena a frío, a color violeta y a sorbido de nariz. Pienso en el año que ha terminado y hago un ejercicio de recordar qué ha sido para mí lo mejor del año, pero sin caer en tópicos. Me vienen entonces a la cabeza los sábados por la mañana que he paseado sola, como aquel en que me fui hasta el Parque del Oeste y a punto estuve de subir al Teleférico. Pienso hacerlo este año -pasear sola e ir al teleférico- para mirarlo todo, desde lo alto, con más perspectiva y en soledad, por lo mismo. También pienso en que este año lo estreno siendo morena, con el pelo muy negro, pero en el fondo mucho más brillante. Las apariencias engañan, no yo. Pienso en las bolsas de ojos que no tenía, en las historias que me han enterncido aunque ya me supiera el final y en las horas de sueño que me han traído los reyes, aunque no crea en ellos. También son buenos los regalos imperceptibles al tacto y los que uno se hace a sí mismo como si uno no fuera uno mismo. He dicho que no creía en los reyes magos, pero en mí, sí.
Otra cosa que me motiva es el darme cuenta de que he evolucionado, no tanto lo físico, porque eso se llama envejecer y punto, dejémonos de eufemismos de revista de chicas, como en lo que concierne a la experiencia. Y claro, hay carencias, pero se contraen para dejar espacio a lo vivido y hacen menos bulto. En fin, estoy optimista sin que suenen campanas, expectante sin -espero- tocar timbres donde no haya puertas y pragmática, pero con un buen fondo de lágrimas en el armario.

Ya hemos comido Ciberia, has inventado una hermosa carta de presentacion al nuevo año , ojala la lean muchos. Es la realidad y a la vez la presencia de un futuro que ojala sea como tu esperas. Desde el Teleferico o desde la hierba helada del parque que lo soporta. Desde esa soledad que es preferible a la mala compañia o desde la algarabia de un recorrido por bares en busca de lo que no se encuentra en ellos.
Que este sea tu año. Es un placer leerte.
Seguro que tienes buen año¡¡
un abrazo Ciberia