Caótica Ciberia
En mi casa reina el caos. Además de Cheché, que es mi gatita y la auténtica reina de mi hogar, yo sólo soy su humilde súbdita: la cepillo cada mañana, le echo comida y agua fresca todos los días, le cuento chascarrillos del mundo que sus ojazos naranjas y felinos no pueden ver, porque ella nunca abandona su reino. Me mira pestañeando cada poco y observo sus enormes bigotes blancos, donde reside su sensibilidad. ¿Y la mía dónde se esconde?
Desorden exterior que sirve para equilibrar la balanza de plácido aburrimiento que me pesa en el estómago hace semanas. Entendámonos: no es un "me aburro" cotidiano, es visceral. Me cuesta organizarme o no me apetece, los límites están llenos de polvo. Comienzo a acumular pelusas en las querencias y de allí han saltado a los rincones de mi casa. Quiero pasar la aspiradora pero sólo alcanzo a encajar sus partes y dejo su gigantesco y articulado brazo sobre la alfombra varios días, sin darle de comer. Tengo las cajas de cedés por un lado -qué tristeza un objeto que sólo es útil a través de otro- y los cedés con tesoros musicales dentro sin descubir haciendo cola en mis preferencias.
La suerte me acompaña y la única planta que decora mi salón está hecha una jabata. Sobrevive apenas sin agua. Bueno, -pienso mirándola- yo sobrevivo sin pasión y sin apenas. Supongo que si ella tuviera más agua y yo más pasión luciríamos más brillantes, menos apochadas y creceríamos, ella hacia arriba y yo por dentro. También tengo hace dos semanas una lámpara de techo esperando a lucirse, nunca mejor dicho. Tiene forma de flor futurista, con sus pétalos blancos entrelazándose. Tengo tantas ganas de verla colocada en su sitio que no me explico por qué no lo he hecho ya. La rueda a veces se atasca en los baches más pequeños, pero más profundos. No es lo mismo mirar hacia atrás que buscar consuelo en lo que te rodea.
¿Qué es la felicidad? La respuesta de hoy a esta pregunta tan interesante me sale sola: regalarle a una pareja de enamorados que viven todavía en casa de sus padres una noche en un céntrico hotel.
Seguro que en esa habitación la lámpara del techo tiene una luz tenue. Y si no qué más da, ya están ellos.


Fernando dijo
jajajaja
Como estamossss,menos mal que teda humor¡¡¡
arreate un par de cervezas y liate con la aspiradora¡¡¡Puedes bailar un tango,o soñar que es la barra de una "disco",u que se yo....no dejas que te coma mucho la mugre,porque te iras sintiendo mas triste.
Y pon la lamparaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ya veras como se te mejora el cielo domestico
Un abrazo de oso
18 Octubre 2007 | 08:01 PM