Se terminaron mis vacaciones. Y las de casi todo el mundo, qué consuelo. Si lo pienso, he sido una de las pocas personas afortunadas que el pasado dos de octubre, martes, a las cinco de la tarde, podría plantearse estar las 72 horas siguientes viendo capítulos de su serie favorita o películas o leyendo revistas y libros policíacos, tumbada en el mismo sofá, sólo cambiando de postura para no lacerarse más su osamenta. Una suerte monárquica o vivir como una reinona, vaya.
Las vacaciones en realidad están sobrevaloradas. Parece que tienes que pasártelo bien, viajar a algún destino paradisíaco, fundir la tarjeta de crédito y tener algún ligue efímero. Y si cuentas que has estado en Madriz, paseando, perdiendo el tiempo con tus amigos, leyendo, yendo al cine, ensanchando tu cintura y cumpliendo sin agobios los propósitos patéticos que todos hacemos por estas fechas, la gente sonríe forzosamente y te dice: “Anda, sí, también está bien eso, claro”. Y por dentro está pensando: “Vaya vacaciones de mierda, con lo bien que estuve yo en Zahara de los Atunes (o algún otro destino tipicorro y gafapasta).
En casos como el mío el regreso no es nada traumático, porque mi tarjeta de crédito sigue intacta, ya me estoy acostumbrando a ir al gimnasio, no he tenido que borrar ningún polvo infame de mi mente y ya llevo más de un mes con la piel blanca fluorescente. Y siento por dentro una tranquilidad emocional inmensa, como si hubiere disfrutado mis vacaciones en un monasterio cisterciense. El azar es caprichoso y a veces lo peor resulta ser lo único bueno.
Y además este viernes es fiesta y me voy de minivacaciones al Pirineo Navarro. Viva el otoño.

Hola Ciberia:))
Pues tienes toda la razón.
Estoy acostumbrada a esos retornos de vacaciones (ajenos) y esos "Uy, cómo nos lo hemos pasado"... mientras yo, año tras año, me quedaba en Madrid. Más que nada, porque mis vacaciones oficiales eran 15 días, sabía cuales eran casi dos días antes... y al final estaba yendo y viniendo a la oficina... cosas de ser casi dueña del negocio, supongo.
Bien. Las "vacaciones envidiables-cómo nos lo hemos pasado" del uno de septiembre eran "tenemos las cuentas en números rojos" el quince; "tengo el pelo y la piel que... uffff, y no puedo pagarme una buena peluquería" el 20... y meses después, "el año que viene nos quedamos en casa, que al final no fue para tanto", para terminar con "realmente, el hotel era una full, fulanita estuvo tres días con gastroenteritis, que no sé qué le echaba a la comida, el tío que me ligué... en fin, que ahora veo que había que tener ganas...."
Pero se vé que como nos criamos viendo "Vacaciones en el mar", "Hotel" y "Verano azul"... ó salimos por ahí a gastar con desmesura, ó no se cree uno que quedarse en casita y no ir al curro son también vacaciones...
Disfruta de tu ganado relax y del puente.
Besos:))
Vaya eso si son vacaciones!!! No encuentro nada mejor que pasar unos dias haciendo lo que más te gusta y compartiendo charlas con tus amigos.
Continuamos con el catalán.
Adeu, petita.
Se te echaba de menos, en serio :)
me alegro de q lo pasaras bien:
pasalo mejor con los navarros,es preciosa esa zona.Prueba el ideazabal sin aumar(si te gusta el queso)
Tambien me alegro de verte por aqui
un abrazo suave,para no lastiomar el coxis :)