No es que no crea en el amor, que no se me malinterprete. Eso sería como decir que no creo en la literatura o en el Sistema Métrico Decimal, o que la manzana no cayó del árbol, que se lo inventó el Corte Inglés para promocionar la frutería de su supermercado. No es eso.

Es otra cosa. El amor, digo, es otra cosa.