Yasuhito Udagawa es un japonés que fusiona la naturaleza y la electrónica en su universo artístico. Fruto de esa unión, que a mí me parece que tiene mucha química, nacen sus "cibermascotas", que además de la consabida función de hacerte compañía, incorporan otras como despertador, reproductor de mp3, etc. Utiliza materiales de deshecho, vísceras electrónicas en desuso, junto con otros componentes como cartón o yeso, más comunes. El corazón se lo pones tú.

El ciberartista dice que todo esto surgió ante la imposibilidad que hay en Japón de tener en casa una mascota "común", tipo perro o gato, ya que en la mayoría de los bloques de pisos no son admitidos. Mientras escribo esto, mi gatita, que es de carne y hueso, maúlla a mis pies y se refrota en mis piernas reclamando caricias. Mi cangrejo, que también es de carne y hueso -de los míos concretamente- y de tinta, está ahí repantingado en mi abdomen, sin pronunciarse. Y yo pienso ¿y si aumentáramos la familia con una de estas mascotas? Yo pediría -puedes hacerlo a través de su web- una mariposa-ventilador. Que además de revolotear me abanicase, con ese ímpetu que tienen las máquinas. Sería de colores eléctricos. Imagino a mi felina corriendo por el apartamento detrás de ella, intentando cazarla.

El término "familia" ya no es lo que era. Hay personas cuya compañía más real es un aparato de radio o el televisor, encendidos de manera ininterrumpida. La sociedad engendra modelos de convivencia atípicos, hemos de amoldarnos a ellos. ¿Por qué no? El caso es no sentirse solo y a veces la compañía humana puede ocultar un vacío interpersonal de dimensiones espeluznantes.

Y no, no estoy pesimista. Creo que en el corazón más allá de sus funciones mecánico-orgánicas. Creo en lo no tangible, la energía. Y en los sentimientos a flor de piel entre los seres humanos. Pero no veo por qué no puede una mariposa de residuos electrónicos darte cariño. Todo depende de tu capacidad amatoria y de tu imaginación. Hay una frase en un libro de cabecera, "Ciberia, el mundo en las trincheras del hiperespacio" que es un ensayo sobre el ciberespacio y cuyo título inspiró mi nombre virtual, que dice así: "La magia de hoy es la tecnología del mañana. Todo es magia, todo es tecnología".

Y si no, al tiempo.