El 23 de enero de 2003 escribí esto:

"Siento por dentro lo que debe ser la felicidad, pero la felicidad de las pequeñas cosas, ésa que casi nunca se percibe, pero que está ahí, latente, flotando sobre nuestras cabezas.., esperando a que nos demos cuenta de que existe. Y la toquemos, la cojamos con las dos manos, y la abracemos con fuerza, hasta que, ella sola, desparece. Porque no es eterna. Es efímera. Como casi todo lo bueno de esta vida. Porque lo sé, la voy a hacer tangible de la única manera que se me ocurre, que es de ésta, convirtiéndola en letras, en frases, en un sentimiento que pueda leer cuando crea que no existe. Así la engañaré, y la haré duradera sin que sé de cuenta, y cuando desaparezca me quedará, al menos, el alivio de haberla sentido".

Hoy no me sale nada parecido.